“Volaba en avión solar y me serenaba con autohipnosis”

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 La Vanguardia,   15/04/2017 00:34 | Actualizado a 15/04/2017 03:33

Bertrand Piccard, primer hombre en circunvalar la Tierra en un avión solar
Tengo 58 años. Nací y vivo en Lausana (Suiza). Soy médico psiquiatra y explorador. Estoy casado y tengo tres hijos (22, 24 y 26). ¿ Política? ¡Protección del medioambiente! Soy cristiano interesado por el budismo y el taoísmo. Fui también el primero en dar la vuelta al mundo en globo

Ha dado la vuelta al mundo en avión solar…

Sí, en el avión Solar Impulse II: fueron 25 días de vuelo distribuidos entre fines del 2015 y el 2016.

¿Qué es un avión solar?

Un avión que no necesita carburante para volar. Lo diseñé con un amigo ingeniero, André Borschberg. Vuela con energía solar.

¿Y cómo la obtiene?

Mediante una superficie de 270 m2de placas fotovoltaicas en alas y fuselaje. Generan energía para mover el motor y para almacenar en baterías que permiten volar sin sol.

¿Volaba usted de noche?

Con la energía almacenada durante el día.

¿Y si amanecía nublado?

No te sucede si dispones del mejor meteorólogo, como mi amigo Luc Trullemans, que me guiaba para encontrar luz solar cuando las baterías ya estaban bajas.

¿Para qué ha hecho este vuelo?

Para abrir camino. Igual que hicieron en su día los hermanos Wright.

Los pioneros de la aviación.

Sus vuelos eran tan precarios que era difícil imaginar que años después todos volaríamos…¡y hasta llegaríamos a la Luna! Pero alguien tenía que empezar, ¿no?

¿Volaremos un día en aviones solares?

Es mi sueño. A mi generación le toca conseguir que las siguientes tengan calidad de vida sin dañar el medio ambiente, eso intento.

¿Cómo se le ocurrió lo del avión solar?

Fue al terminar mi vuelta al mundo en globo con el Orbiter III.

¿Dio la vuelta al mundo en globo?

¡He sido el primero en conseguirlo! Fue en 1999. Les gané la partida a Branson y a Fosset, que pretendían lo mismo.

¿Y qué decía que le pasó al terminar?

Que me hizo sufrir mucho el poco gas que me quedaba, que casi se me termina poco antes del final, ¡y ahí me prometí a mí mismo que un día lograría dar la vuelta al mundo sin recurrir a combustible alguno!

Y lo ha hecho… ¿De dónde le vienen tantas ganas de aventura?

Lo llevo en la sangre. Mi padre y mi abuelo han sido exploradores, y han sido mi ejemplo, mis grandes maestros.

¿Qué exploraron?

Mi padre fue el primer hombre en explorar en batiscafo las profundidades de la Fosa de las Marianas, en el océano Pacífico, en 1969.

¿Y su abuelo?

Mi abuelo fue el primer hombre en alcanzar la estratosfera en globo, en el año 1931.

¡Intrépida familia!

¡Nadie antes que mi abuelo había visto con sus propios ojos la curvatura de la esfera terrestre! Mi abuelo se carteaba con Einstein. Y su gesta, publicada, inspiró a Von Braun…

¡Von Braun! El científico que lideró la carrera espacial de la NASA a la Luna.

Nuestras respectivas familias se hicieron amigas, y yo mismo le oí a Von Braun las loas a mi abuelo en aquel día histórico… Dime, ¿dónde estabas tú el 19 de julio de 1969?

Refrésqueme qué pasó aquel día…

¡Llegamos a la Luna!

¡Ah, sí! Yo tenía ocho años y lo vi en directo por la tele, en blanco y negro.

Pues yo tenía once años recién cumplidos y lo vi en los monitores de la NASA en Cabo Cañaveral, junto al hijo de Von Braun.

¡Vaya! ¡Afortunado!

En aquella misma semana de 1969 viví dos hechos que condicionaron mi vida: vi al Apolo XI alunizar, y a mi padre sumergirse en su batiscafo. Me dije: “¡Seré explorador!”.

Normal…

Y por influencia de mi madre, a la vez me hice psiquiatra. Que ayuda a explorar, pero el mundo interior, el fondo de la mente.

¿Le ha servido una cosa para la otra?

¡Sí! Porque ambas exploraciones aspiran a lo mismo: ¡vivir mejor! Mientras volaba en el avión solar, me serenaba con autohipnosis.

¿Autohipnosis?

Una técnica psiquiátrica de disociación que usé para descansar mientras cruzaba el océano. Y así conseguía dormir en tandas sucesivas de cinco minutos.

¿Y todo bien?

De maravilla. Toda experiencia extrema te despierta tanto la conciencia, vives tan intensamente el presente…¡que no hay cansancio! ¡Cansa muchísimo más la rutina! El riesgo euforiza e insufla vida a la vida.

¿Hace aquí apología del riesgo?

Sí. ¡Toma riesgos! Crecerán tu creatividad y rendimiento, y descubrirás capacidades insospechadas en ti. Fuerza tus límites… o si no, considérate muerto. Yo empecé con un ala delta, seguí con un globo Montgolfier…

Me tiraré en ala delta, bah.

¡Te conocerás mejor, vivirás más!

¿Iba usted solo en el avión solar?

Sí, allí sólo cabía un único tripulante.

¿Y no pasó miedo?

¿Miedo? ¡No! Me sentí muy privilegiado. No olvidaré nunca un día solsticial, el pasado 21 de junio del 2016… Sobrevolaba el Atlántico, el sol se ponía detrás de mí y sobre la línea del horizonte marino, ante el morro de mi avión, emergía la superluna última, que argentaba el inmenso océano… Todo estaba en silencio, sin ruido alguno de motor…Y yo…yo me colmaba de la paz del universo.

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Ali Campbell componente del grupo UB’40 dejó su adicción a la cerveza con la hipnosis

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El cantante de UB’40 Ali Campbell no ha bebido cerveza desde hace 15 años. Ahora con 58 años de edad, ha hecho 15 que se sometió a terapia de aversión, en un intento de dejar de beber y mantener su peso bajo control. En el proceso, asegura Ali, no ha bebido una pinta de cerveza desdd entonces – aunque no hay una bebida a la que aún se entrega de vez en cuando. “Siempre me he preocupado por mi peso, en parte porque yo solía ser un gran bebedor”, la estrella de Red Red Wine dijo al diario The Daily Mail. “Fui hipnotizado hace 15 años y realicé terapia de aversión, donde debía visualizar un vasto gigante de cristal de diez pintas cada vez más y más repugnante. “No he vuelto a beber cerveza clara pero todavía tomo ocasionalmente la Guinness”. Ali también sufre de diabetes tipo 2 -otra razón por la que ha tratado de perder peso. Él trató de sufrir una transformación del estilo de vida mediante una dieta de jugos, pero pronto se dio cuenta de que estaba haciendo poco para ayudar a su salud. “He tenido diabetes tipo 2 durante unos años, por lo que comer de forma saludable es importante”, explicó. “Estaba muy esperanzado con la dieta de zumos, tomaba un par de pintas de algo así como zanahoria, manzana y jengibre al día, pensando que estaba siendo super saludable. “Pero yo estaba tomando tanto azúcar de la fruta que empeoró mi diabetes, y aumenté en peso de nuevo “. Otro problema que Ali ha tenido en el pasado es el trastorno afectivo estacional (SAD) – en que la depresión es provocada por el tiempo gris. Sin embargo, vivir en Jamaica durante 17 años le ayudó y ahora el cantante vive en Dorset, Inglaterra, donde toma su parte justa de vitamina D para mantener el ánimo arriba. “Estoy bastante positivo, pero antes solía estar triste”, dijo. “Incluso cuando era niño, me sentía muy deprimido debido a los inviernos oscuros y una iluminación amarilla horrible en los interiores”. Es parte de la razón por la que se trasladó a Jamaica durante 17 años en los años ochenta. Notó una gran diferencia. “Yo vivo en Christchurch, Dorset, en el mar, ahora. Todavía sufro SAD pero es ni de lejos tan malo como lo fue “.

WENN Newsdesk 2017. Publicado el 21 de marzo de 2017. Para leer desde la fuente original, por favor haga clic aquí. Artículo rastreado a través del BSCH

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Angustia: síntomas, causas y posibles tratamientos

angustia

Imagen: Erik F. Brandsborg del enlace original

Añadimos al artículo a continuación la herramienta de la hipnosis como posible contribuidora a la mejora o eliminación de la angustia y ansiedad. Similar a la mindfulness pero añadiendo técnicas provenientes de diferentes campos de la psicología. La hipnosis nos ayuda a reconectar con una claridad mental que pone nuestros propios recursos a nuestra disposición.

La angustia es un estado afectivo que causa malestar, sensación de sofoco, sufrimiento mental e incluso tristeza. Está relacionada con el temor (miedo irracional), la desesperación y, en muchos casos, con la incertidumbre. El miedo a la separación, el acoso en la escuela o en el trabajo o los pensamientos irracionales e intrusivos, entre otras situaciones, pueden provocar angustia.

Es frecuente que el término angustia se confunda con ansiedad. En este artículo hablaremos de las diferencias entre ambos conceptos y profundizaremos en las causas, los síntomas y los posibles tratamientos de la angustia.

Diferencias entre angustia y ansiedad

No es fácil entender la diferencia entre angustia y ansiedad, pues son términos que suelen emplearse como sinónimos en muchas ocasiones. Hay autores que consideran que la diferencia se encuentra en que mientras la ansiedad se emplea en el ámbito clínico, la angustia tiene un origen más bien filosófico, y es especialmente importante en el existencialismo. Por ejemplo, Heidegger y Kierkegaard ya empleaban el término, y el filósofo francés Jean-Paul Sartre hablaba sobre la angustia en su libro “L’Être et le Néant” (1943).

Ahora bien, en psicología (o psiquiatría) Sigmund Freud también hablaba de “angustia realista” y “angustia neurótica” refiriéndose a esta última como un estado patológico. En la actualidad, para muchos, la línea entre ansiedad y angustia sigue siendo confusa.

No hay consenso en cuanto a la diferencia

Y es que a pesar de los intentos por distinguir estos conceptos por parte de filósofos, médicos y psicólogos, hoy en día siguen confundiéndose estos términos y son usados como sinónimos en muchos casos. Algunos autores han considerado que en la angustia imperan los síntomas físicos, mientras que en la ansiedad priman los psicológicos (si bien esta distinción entre síntomas es aún más confusa).

También se ha considerado que la angustia tiene un efecto paralizante sobre el individuo, mientras que la ansiedad activa una reacción motora de sobresalto. Sin embargo, en la actualidad, cuando se habla de ansiedad también se tienen en cuenta tanto los síntomas físicos como psicológicos.

Un ejemplo claro de cómo se emplean estos conceptos de manera indistinta es cuando se menciona el trastorno de pánico, pues también recibe el nombre de crisis de ansiedad o trastorno de angustia. Tal y como afirma Manuel Suárez Richards en su libro Introducción a la Psiquiatría (1995): “Ambos términos se utilizan como sinónimos en la actualidad, puesto que se tiene en cuenta que son estados psicológicos displacenteros que presentan síntomas fisiológicos de manera habitual, y se caracterizan por la expectación dolorosa ante un peligro poco preciso”.

Por tanto, en este artículo nos referiremos a la angustia como sinónimo de la ansiedad, que provoca un gran malestar en la persona que lo sufre y en el que no solamente existe una reacción fisiológica y física, sino también psicológica.

¿Qué es la angustia?

Si bien la ansiedad y la angustia destacan por parecerse al miedo, son diferentes a este último en el sentido que el miedo se manifiesta ante estímulos presentes, y la ansiedad o la angustia ante la anticipación de peligros futuros, indefinibles, imprevisibles e incluso irracionales.

La angustia puede ser adaptativa y útil, en el sentido de que es una reacción normal en nuestro día a día, e incluso llega a ser beneficiosa en ciertos contextos. Por ejemplo, al cruzar una carretera con el semáforo en rojo, pues nos mantiene alerta para que no nos atropellen.

Pero si pensamos en una crisis de ansiedad o un trastorno de angustia, la persona tiene una reacción de angustia desproporcionada, que paraliza al individuo, y en el que cobran presencia los síntomas psíquicos como la sensación de ahogo y peligro inminente, que nada tienen que ver con la realidad. Es por eso que puede llegar a ser considerada una psicopatología.

 Sus causas

Esta situación de angustia no solo aparece de forma aguda como en el caso del trastorno de pánico, sino que hay otros factores que pueden llevar a sufrirla. Por ejemplo, cuando no tenemos claro nuestro futuro y entramos en una crisis existencial que nos deja dormir pensando en cómo solucionaremos el problema. Para que la angustia ocurra, entran en juego factores biológicos, psicológicos (y existenciales) y ambientales. Por eso los filósofos, poetas, psicólogos y psiquiatras se han interesado por este fenómeno a lo largo de la historia.

Generalmente la angustia aparece en situaciones en las que la persona se enfrenta a situaciones difíciles, donde hay un elemento amenazante (físico o psicológico), pero también en aquellas situaciones en las que la persona no ve claro el camino a seguir y, por tanto, vive una situación de incertidumbre.

A nivel biológico, también hay estudios que afirman que la predisposición genética está presente en esta condición, y que algunos neuroquímicos juegan un papel importante en la angustia.

Por ejemplo, un aumento de adrenalina o una reducción del ácido gamma-aminobutírico (GABA). Por último, algunas causas ambientales como las dificultades en las relaciones sociales o malos hábitos cotidianos, entre otras, pueden precipitar la aparición de la angustia.

Síntomas

La angustia presenta una serie de síntomas característicos. Son los siguientes:

  • Preocupaciones y temores excesivos.
  • Imaginación de escenarios catastróficos.
  • Desesperación.
  • Falta de aire, mareos, sudoración tensión muscular, sequedad de boca o fatiga.
  • Opresión en el pecho.
  • Sofoco.
  • Evitación de situaciones temidas.
  • Dificultades para dormir.

Posibles tratamientos

Los problemas de angustia son muy frecuentes en nuestros días y, sin lugar a dudas, el tratamiento más efectivo para solucionarlo es acudir a terapia psicológica.

Los psicólogos son profesionales preparados para tratar este tipo de problemas, que pueden ayudar a los pacientes a descubrir las causas subyacentes de sus preocupaciones y temores; y pueden facilitarles ciertas herramientos que les ayuden a relajarse y a mirar las situaciones desde una nueva perspectiva. Asimismo, pueden ayudar a éstos a desarrollar mejores habilidades de afrontamiento y resolución de problemas.

La terapia psicológica para los problemas de angustia suele ser corta, pues los pacientes mejoran en 8 o 10 sesiones terapéuticas. La terapia cognitivo conductualse ha mostrado muy efectiva como modelo terapéutico en el tratamiento de los trastornos de ansiedad, pero también también son efectivas otros tipos de psicoterapia como la terapia de aceptación y compromiso o la terapia cognitiva basada en mindfulness (MBCT).

En casos extremos, el uso de fármacos puede ser una buena ayuda como complemento del tratamiento psicológico, especialmente en aquellas situaciones en las que es necesario reducir los síntomas rápidamente, como por ejemplo, para tratar un trastorno de angustia. Sin embargo, la administración de fármacos no debe ser nunca la única opción terapéutica elegida, y siempre se inicia por indicación médica.

Si quieres profundizar en el tratamiento de la angustia, puedes leer este artículo: “6 tratamientos eficaces contra la ansiedad”.

Por Juan Armando Corbin, Psicólogo de las organizaciones para Psicología y Mente. Para leer desde el enlace original, hacer clic aquí.

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Pensamientos intrusivos: por qué aparecen y cómo gestionarlos

En el siguiente artículo podemos leer algunas técnicas para aprender a controlar nuestros pensamientos. Con la ayuda de la hipnosis podemos practicar dichas técnicas así como muchas otras que nos permitirán aumentar nuestra percepción de autocontrol. No sólo de los pensamientos, sino también de las emociones y del comportamiento. La hipnosis nos permite generar un estado particular de conciencia en el que tenemos un acceso aumentado a nuestra mente subconsciente. Este estado nos permite trabajar nuestra mente interior, ordenarla, aclararla e incluso moldearla o modificarla para que se ajuste más a nuestras necesidades actuales. El trabajo interior a partir de la imaginación es una de las bases de este trabajo. Para conocer má sobre la hipnosis y la hipnoterapia, visite las demás páginas de este blog o póngase en contacto a través del email a.pons.hipnoterapia@gmail.com

pensamientos

Imagen de wikimedia para psicología y mente

Ideas recurrentes que nos dejan preocupados durante días. ¿Es posible eliminarlas?

¿Alguna vez te has visto inmerso en un bucle de pensamientos del que no sabes salir? ¿Has experimentado la desagradable sensación de no ser capaz de “expulsar” de tu mente una idea que te daña? Como si de una canción pegadiza se tratase, ¿te sientes incapaz de pensar con claridad porque la melodía de fondo de algún pensamiento repetitivo está continuamente sonando?

Las obsesiones son pensamientos intrusivos, repetitivos y perturbadores que permanecen en nuestra mente durante largos períodos a pesar de los intentos de luchar o huir de ellos. Son aquellos pensamientos intrusivos que no queremos tener, pues somos conscientes de su inutilidad/disfuncionalidad y que sin embargo acaban viniendo a nosotros una y otra vez, perturbando nuestra calma y dificultando la tarea de concentrarse.

Si no se trabaja sobre ellos, estos pensamientos intrusivos pueden acabar convirtiéndose en el eje de nuestras vidas, pues mientras ponemos toda nuestra atención en ellos, excluimos la realidad que nos rodea. Nos sentimos incapaces de redirigir nuestra atención hacia otros estímulos pues el pensamiento obsesivo lo gobierna todo. El pensar y repensar las cosas sea quizá uno de los problemas más frecuentes de nuestra sociedad, siendo fuente de problemas de ansiedad, sufrimiento, incapacidad…

¿De qué manera se generan las obsesiones?

Las obsesiones aparecen a causa de que las personas hemos desarrollado la ilusión de controlabilidad absoluta. Queremos tener todo bajo nuestro control pues no hemos aprendido a tolerar la incertidumbre, pero esta ilusión se derrumba una y otra vez al ver que ciertas circunstancias en la vida son incontrolables, por ejemplo las enfermedades o el comportamiento ajeno.

Los pensamientos obsesivos también pueden aparecer cuando nos vemos en la situación de tener que tomar una decisión y no saber qué elegir dentro de las posibilidades. Le damos vueltas durante días, meses o incluso años cayendo en la trampa de la obsesión inmovilizadora, sin darnos cuenta de que no decidir ya es decidir.

Giorgio Nardone expone en su libro “Pienso luego sufro” que las dudas son el trampolín de lanzamiento de nuestro pensamiento creativo, pero también el resorte del pensamiento obsesivo. En el primer caso la duda es dominada y orientada, conduciendo al descubrimiento de nuevos pensamientos. En el segundo, es combatida y reprimida, y se convierte en el tirano que persigue al pensamiento.

Ya que es muy probable que nunca tengamos la certeza de que la decisión que tomemos sea la adecuada, es recomendable tomar el tiempo estrictamente necesario para valorar los pros y los contras y seguidamente decidir, responsabilizándonos de que es posible que nos hayamos equivocado y aprendiendo a renunciar al camino que hemos decidido no tomar.

Disputa entre pensamientos

Nuestro ser consciente tiende a rechazar de manera racional aquellos pensamientos intrusivos que turban nuestra ecuanimidad. Por ello, es probable que en ocasiones se desencadene una lucha entre pensamientos racionales y pensamientos irracionales o incómodos.

Sin embargo, se produce la paradoja de que pensar en que no queremos pensar en algo yaes centrar en eso nuestra atención, y aparece la frustración de querer borrar de nuestra mente un pensamiento y obtener el efecto contrario: fortalecerlo.

¿Cómo podemos gestionar los pensamientos?

Los pensamientos obsesivos son un síntoma que nos avisa de algo. Es por ello que uno de los primeros pasos debe ser tirar del hilo (solos si nos vemos capacitados, o en compañía de un profesional capacitado) para descubrir de dónde surgen y por qué se mantienen y poder trabajar en ello desde la raíz.

Además de ello, podemos utilizar una serie de tácticas para gestionarlos de manera adecuada y disminuir su impacto en nuestras vidas.

 1. Desvinculación de pensamientos

Descubre y acepta que tú no eres tus pensamientos. Tú no decides lo que llega o no a tu mente, peropuedes seleccionar lo que te interesa y quieres quedarte, y lo otro enviarlo a la carpeta de SPAM.

Cuando aparezca el pensamiento no sirve de nada luchar contra él, pues se hará más fuerte. Investiga por qué aparece eso en tu mente y luego decide si te conviene centrarte en él. Si no, dile adiós y visualiza cómo se va.

Es un ejercicio que requiere de esfuerzo y entrenamiento, y es normal que al principio veas que los resultados no son los esperados o que te cuesta mucho desvincularte. Pero si trabajas de manera constante descubrirás que acaban por perder fuerza y desaparecer.

Realización de actividades que fomenten la concentración, la atención y el autocontrol.

Entrenar tu mente en técnicas como la meditación, el yoga o el Mindfulness te servirá para ganar autocontrol sobre tus propios pensamientos y aprenderás a focalizar tu atención en otras áreas cuando los pensamientos recurrentes aparezcan.

2. Realización de ejercicio físico con frecuencia

Los pensamientos son energía, y es mucho más fácil controlarlos cuando hemos liberado el exceso de energía que nuestro cuerpo genera. Por ello realizar ejercicio físico diario nos ayudará a tener una mente más clara y relajada y a que la intensidad de los pensamientos recurrentes disminuya.

3. Dedicación diaria a pensar sobre el pensamiento perturbador

Si llevas durante mucho tiempo dándole vueltas a cierto pensamiento, y no te ves capaz de abandonarlo sin más, dedica 15 minutos al día, siempre a la misma hora y en el mismo lugar a pensar única y exclusivamente sobre ello. Puedes tomar apuntes y dejar tus reflexiones por escrito para ganar en productividad, pero en cuanto suene la alarma que te avisa de que ya ha pasado el cuarto de hora, no puedes volver a pensar en el tema hasta el día siguiente.

4. Evitar hablar continuamente de los pensamientos recurrentes

Buscar la tranquilidad o la opinión de la gente de manera continua es un arma de doble filo. Por otro lado produce una tranquilidad o “desahogo” temporal pero por el otro fomenta y refuerza el mantenimiento del problema así como la sensación de que por nosotros mismos no somos capaces de solucionarlo, lo cual nos genera sentimientos de baja autoestima y dependencia interpersonal.

¿Cuándo es necesario contactar con un profesional?

Si los pensamientos recurrentes se han convertido en un círculo vicioso obsesivo que no te ves capaz de soltar, afectan a tu vida diaria y te restan considerablemente calidad de vida, es recomendable que visites a un especialista con el que podrás analizar tu situación, descubrir las causas de la aparición y el mantenimiento de las obsesiones, y aprender herramientas que harán que puedas por ti mismo aprender a pensar de manera más saludable y eficaz.

 

Esther Cabezas Gutiérrez Psicóloga y coach
Publicado por Psicología y Mente. Para leer desde el enlace original, hacer clic aquí.
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Hipnosis: cuándo es real y cuándo es un timo

Ni magia ni hechicería. Los profesionales reivindican esta práctica como ayuda en los tratamientos contra el dolor o la ansiedad

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Hacer que alguien pierda el control de sí mismo por el poder de las palabras de un hipnotizador y que despierte al escuchar “un, dos, tres”, para después olvidarlo todo, es una imagen producto de la ficción. La hipnosis como algo sobrenatural no existe y este espectáculo está muy lejos del método aplicado por la psicología y la medicina. Esto defiende la Asociación para el Avance de la Hipnosis Experimental y Aplicada (AAHEA), agrupación que alerta de los perjuicios que tiene la farsa exhibida en televisión, teatros o pubs. La última alarma la ha disparado el programa 1,2,3, Hipnotízame de Antena 3, que ha llevado a los profesionales de esta disciplina a remitir una carta de protesta a la cadena. Antonio Capafons, presidente del colectivo y catedrático del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia, aporta las claves para entender qué es (y qué no) esta técnica y para qué se utiliza.

 

Desde que surgiera en el siglo XIX, se ha mostrado continuamente en los escenarios de circos, ferias y freak shows, atrayendo a las masas con su cara más espectacular: una persona en trance experimenta reacciones como si realmente le acontecieran y después no recuerda nada, u olvida que alguien le dio instrucciones para que actuara de una u otra manera.

 

“Olvidar que alguien nos ha dado una información pero recordar qué se nos ha dicho se llama amnesia de fuente o criptomnesia. En realidad, la pérdida total de memoria le pasa a muy poca gente. La hipnosis funciona de forma similar al placebo, pero la sociedad la asocia con creencias muy fascinantes como el poder para controlar la mente que tiene lugar en obras fantásticas como Drácula o en algunas novelas policiacas. Todo eso es falso, solo trucos para crear una ilusión. Normalmente, en las funciones hay ganchos entre el público conchabados con el hipnotizador”, señala Capafons.

Todo lo que pueda conseguirse con la hipnosis se puede conseguir sin ella, avisa este experto. “Se trata de una especialidad con un recorrido histórico que ha otorgado a las psicoterapias modernas un lenguaje interdisciplinar entre los profesionales de la salud, creando mayor entendimiento para tratar problemas como el dolor o los trastornos psicológicos como la ansiedad. Los mencionados teatros distorsionan la realidad de los avances en el campo de la neurociencia, psicología y medicina, y de la apuesta de las sociedades y los colegios profesionales por ponerla al servicio de las personas, no de audiencias o cuentas corrientes”.

Todo lo que pueda conseguirse con la hipnosis se puede conseguir sin ella,avisa este experto. “Se trata de una especialidad con un recorrido histórico que ha otorgado a las psicoterapias modernas un lenguaje interdisciplinar entre los profesionales de la salud, creando mayor entendimiento para tratar problemas como el dolor o los trastornos psicológicos como la ansiedad. Los mencionados teatros distorsionan la realidad de los avances en el campo de la neurociencia, psicología y medicina, y de la apuesta de las sociedades y los colegios profesionales por ponerla al servicio de las personas, no de audiencias o cuentas corrientes”.

En el mundo anglosajón, esta actividad se aplica en el campo clínico para tratar el dolor desde hace más de un siglo, aunque en España todavía se ignora como herramienta de intervención sanitaria: “Se busca provocar cambios que beneficien a la persona, que los percibe como si no hiciera esfuerzos para conseguirlos, aunque realmente los realiza sin darse cuenta. Muchos profesionales evitan dar el nombre de hipnosis a los procedimientos que usan y los venden como sofrología [otro conjunto de recursos de sugestión], visualización o práctica guiada. Deberían etiquetarse correctamente para evitar que el término se quede en manos de personas cuyas intenciones no pasan por alcanzar el beneficio del usuario”, observa Capafons.

Creer o no creer

Este método no consiste únicamente en hacer preguntas. Se trata de unconjunto de procedimientos muy variados, como los utilizados para la relajación, pero sin profundizar en ningún estado de la misma. De hecho, existe la hipnosis despierta, donde no se insta al sueño y a tranquilizarse, sino a la “actividad y la expansión mental. El individuo puede hablar fluidamente, caminar y realizar las tareas cotidianas, mientras experimenta las sugestiones hipnóticas” explica Capafons. La base del esquema del proceso consiste, según el presidente de AAEHA, en “evaluar primero las creencias que tiene la persona que va a ser tratada”.

Tan peligroso es creer al impostor como el desconocimiento de las posibilidades terapéuticas que tiene su versión clínica, indica este especialista: “Uno de los riesgos es la creación de falsos recuerdos, haciendo pensar a la persona que puede acceder a vidas pasadas. Hay quien cree que ha recuperado memorias de cuando estaba en el útero, que se acuerda de haber sido abducido por extraterrestres o de momentos aciagos de su infancia que había bloqueado. Hay asociaciones de afectados en Reino Unido, Estados Unidos y Australia por esteproblema. Hablamos de algo muy grave, ya que en ciertas personas no es difícil generarlos”. Muchos demandan hipnosis “porque la han visto en televisión, y piensan que es muy rápida, mágica y sin esfuerzo. En cambio, otros la evitan porque no se creen que pueda ser una herramienta sanitaria”, añade.

La sugestión puede reducir el dolor, aplacar el hambre o hacer que el tiempo pase más deprisa para pacientes en tratamientos médicos o psicológicos

“Antes de empezar la terapia, es necesario que el paciente entienda que él mismo tendrá el control de lo que suceda sin perder la conciencia (si lo hace, es porque se quedará dormido, aunque le pasa a muy poca gente)”. Esta fórmula tiene como objetivo conocerse mejor a sí mismo, motivarse y tener más energía con el fin de implicarse en el tratamiento en el que esté inmerso. Al usuario se le enseña una serie de ejercicios que le permitirán salir de él cuando lo necesite. “Siempre es mejor que la propia persona se autohipnotice y esta tarea se refuerce con heterohipnosis, es decir, apoyo a cargo del terapeuta”, aconseja el catedrático.

“Existen intentos internacionales, por afanes lucrativos, para crear una profesión llamada hipnoterapeuta, partiendo de una formación con base científica insuficiente, o incluso ausente, en psicopatología que pretende sanar casi todo. Quien diga que así se cura desde un cáncer a una fibromialgia, depresión, tabaquismo o ansiedad nos está mintiendo, como los chamanes del siglo XIX”. Por sus posibles efectos adversos, Israel es el único país que prohíbe en su legislación la hipnosis como espectáculo.

Alivio, motivación y ahorro sanitario

Este recurso puede contribuir a toda una gama de beneficios para aliviar las molestias habituales derivadas de diversas enfermedades: reducir el dolor, aplacar el hambre, tolerar sustancias desagradables, hacer que el tiempo pase más deprisa; dar tranquilidad, firmeza, seguridad, indiferencia o favorecer alternaciones emocionales o físicas importantes como, por ejemplo, que aquellas personas que experimentan mucho frío debido a problemas de circulación periférica, sientan más calor.

Ni complementaria ni sustitutoria. La eficacia en el ámbito clínico reside en actuar como coadyuvante (auxiliar) en el campo del dolor, en el oncológico, del colon irritable, de la cirugía o de la adicción al juego. “Cuanto más falible resulta es cuando se usa como única intervención. Solo para algunos casos de dolor y en algunas personas, una única sesión puede funcionar muy bien como el placebo, pero no es lo normal ni lo aconsejable. Debe formar parte de un tratamiento para incrementar su eficacia y eficiencia”.

En torno al 70-80% de las personas que combinan la intervención médico-psicológico con hipnosis muestra una respuesta positiva, cuenta el especialista. “Y es más eficiente en dos sentidos: ahorra esfuerzo y sufrimiento al paciente, permitiendo una mayor calidad de la intervención; y ahorra bastante dinero a la administración pública, en según qué intervenciones hospitalarias. En países como Estados Unidos, Australia e Israel se utiliza de forma regular en el ámbito sanitario”, concluye Capafons.

Publicado por El País. Para leer desde el enlace original, hacer clic aquí.
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