La atención plena puede ser un analgésico potente: una nueva investigación muestra el potencial de la “mindfulness” para aliviar el dolor crónico.

A continuación se muestra un ejemplo de un simple ejercicio de autohipnosis, que se describe en el siguiente artículo como “meditación de atención plena” o “mindfulness”. Esto no es una coincidencia ya que ambas técnicas, mindfulness e hipnosis, buscan resultados similares mediante el fomento de estados mentales similares. Para obtener más información sobre la hipnosis y la hipnoterapia, visite las páginas de este bloque o póngase en contacto con nosotros directamente.

“… Una meditación típica consiste en centrarse en diferentes partes del cuerpo y simplemente observar con la mente lo que encuentra. Esto permite ver la mente y el cuerpo en acción, observar sensaciones dolorosas a medida que aumentan y disminuyen, y dejar de luchar con ellas. Y cuando se hace, sucede algo notable: el sufrimiento empieza a fundirse. Esta práctica también crea un estado de ánimo relajado que reduce el nivel de hormonas del estrés en el cuerpo. Esta relajación profunda puede mejorar la curación y aumentar la salud mental y física … “

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Una nueva investigación sugiere que la atención plena puede mejorar la calidad de vida de los pacientes con dolor crónico. Los hallazgos añaden peso a los estudios previos, que encontraron que la conciencia podría tener el poder de reducir la severidad del dolor a la mitad.

Este nuevo metanálisis, publicado en la revista “Mental Health” revisado por expertos, analizó la evidencia de 21 estudios previos que incluyeron 2,000 personas que sufren de dolor crónico. Fue diseñado para evaluar si la conciencia era tan efectiva como la terapia cognitiva conductual (CBT en inglés, TCC en castellano) para aliviar el dolor crónico y su angustia asociada. La TCC puede ser eficaz y no tiene ninguno de los efectos secundarios de los analgésicos tradicionales, tales como letargo y adicción. Pero, sobre todo, no todo el mundo se beneficia de la TCC.

La mayoría de los participantes en este nuevo análisis fueron mujeres de edades comprendidas entre los 35 y los 65 años que padecían , en gran parte, dolor musculoesquelético. En casi el 40 por ciento de los estudios, las participantes habían soportado su dolor durante más de una década.

Este nuevo análisis sugiere que la “mindfulness” es tan efectiva como la TCC a la hora de mejorar el funcionamiento físico. Y tanto la “mindfulness” como la TCC aparecen igualmente beneficiosas para reducir el dolor y sus condiciones asociadas, como la depresión.

“Si bien se considera que la TCC es la intervención psicológica preferida para el dolor crónico, no todos los pacientes experimentan una respuesta clínica significativa al tratamiento”, escriben los autores. S e han propuesto varias recomendaciones para mejorar la TCC para los pacientes con dolor crónico, una solución adicional puede ser ofrecer a los pacientes la reducción del estrés basada en la atención plena o” mindfulness “, ya que reducir la interferencia del dolor y la angustia psicológica muestra cierta promesa de mejora de la severidad del dolor “.

El trabajo anterior ha encontrado evidencia de que la “mindfulness” es altamente eficaz para aliviar el dolor crónico y reducir la molestia que provoca. Por ejemplo, Fadel Zeidan en el Centro Médico Bautista de Wake Forest de Carolina del Norte descubrió que la “mindfulness” podría reducir el dolor crónico en un 57%.

Una meditación típica consiste en centrarse en diferentes partes del cuerpo y simplemente observar con la mente lo que encuentra. Esto permite tener la mente y el cuerpo en acción, observar sensaciones dolorosas a medida que aumentan y disminuyen, y dejar de luchar con ellas. Y cuando so hace, sucede algo notable: el sufrimiento empieza a fundirse. Esta práctica también crea un estado de ánimo relajado que reduce el nivel de hormonas del estrés en el cuerpo. Esta relajación profunda puede mejorar la curación y aumentar la salud mental y física.

Los estudios de imagen indican que la “mindfulness” alcanza los patrones cerebrales subyacentes al dolor y, con el tiempo, estos cambios se alinean y alteran la estructura del propio cerebro para que los pacientes dejen de sentir dolor con la misma intensidad. Muchos dicen que apenas lo notan.

Por estas razones, los especialistas clínicos en dolor hospitalario ahora recetan la “mindfulness” para ayudar a los pacientes a afrontar el sufrimiento derivado de una amplia gama de enfermedades, como el cáncer (y los efectos secundarios de la quimioterapia), cardiopatías, diabetes y artritis. También se utiliza para problemas de espalda, migraña, fibromialgia, enfermedad celíaca, fatiga crónica, síndrome de intestino irritable e incluso esclerosis múltiple.

Autor: Danny Penman, Ph.D.

Publicado por Psychology Today, publicado el 07 de febrero de 2019. Para leer desde el enlace original, en inglés, haga clic aquí.

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Acerca de Anna Pons

Certificat (CPPD), Post Graduat Certificat (PGCert) i Post Graduat Diploma (PGD) en Hipnoteràpia Clínica, London College of Clinical Hypnosis (LCCH) i Universitat de West London (UWL)
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