Realizar rituales sin sentido aumenta nuestro autocontrol al hacernos sentir más auto- disciplinados

Artículo fascinante sobre la investigación del poder de los rituales. Desde una perspectiva hipnoterapéutica, realizar auto-hipnosis podría entenderse como una forma de ritual. En este caso, un ritual de introspección sin sentido (cerrar los ojos, respiración, visualización metódica, etc.) podría contener una información personal y relevante, aumentando así la motivación en general y en particular para practicar el ritual.

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Podríamos decir sin exagerar que el descubrimiento de un método para alcanzar el control total de uno mismo es algo de “grado sagrado” para la psicología. No hay nada que indique que estamos acercándonos a encontrar uno, pero las últimas décadas nos han llevado a un número creciente de descubrimientos que, al menos, permiten mejorar los mecanismos de autocontrol. Uno de ellos es la luz que se ha derramado sobre la importancia de los rituales a la hora de aumentar el autocontrol. Ahora, en un nuevo artículo del Journal of Personality and Social Psychology, Allen Ding Tian y sus colaboradores han examinado si la promulgación de rituales (definidos como “una secuencia episódica fija de acciones caracterizadas por rigidez y repetición”) pueden mejorar los sentimientos subjetivos de autodisciplina, de manera que se puedan aprovechar rituales para mejorar el autocontrol del comportamiento.

Los investigadores planificaron y llevaron a cabo seis experimentos interesantes. Para el primero reclutaron a 93 mujeres universitarias en un gimnasio, que tenían como objetivo perder peso. Todas las participantes recibieron las mismas instrucciones para tratar de reducir su ingesta de calorías durante un período de 5 días, pero a la mitad se les dijo que fueran “conscientes” de su consumo de alimentos, mientras que a la otra mitad se les enseñó un ritual pre-alimentario de tres pasos a recordar, para reducir la ingesta de calorías. Antes de cada comida tenían que cortar los alimentos antes de consumirlos. A continuación, tenían que reordenar las piezas para que fueran perfectamente simétricas en sus platos, y finalmente debían pulsar tres veces los utensilios de comida contra la parte superior de la comida.

Parece que los rituales realmente pueden aumentar el autocontrol. Las participantes que practicaron un ritual pre-alimentario mostraron un consumo de calorías significativamente menor que aquellas que sólo intentaban tener en cuenta lo que comían. 

Los investigadores decidieron replicar este estudio en un laboratorio y averiguar si algún gesto aleatorio tendría el mismo efecto beneficioso que los rituales repetidos. Los participantes fueron avisados ​​de que iban a completar una prueba de sabor de zanahorias y chocolate. Recibieron cuatro bolsas del experimentador: tres contenían una zanahoria, y una, una trufa de chocolate. En primer lugar, tenían que comer dos zanahorias, todo precediendo cada acto de comer con, o bien el mismo conjunto de movimientos rituales (que incluían picar en la mesa con los dedos, cerrar los ojos y contar, entre otras cosas); o bien un conjunto de gestos aleatorios que eran similares a los movimientos rituales pero diferentes cada vez (por lo que no se parecían a un guión ritualizado); o bien ningún comportamiento. A continuación, los participantes podrían elegir si querían comer la zanahoria o la trufa restantes. Los participantes que habían practicado un ritual antes de comer las dos primeras zanahorias tendían a hacer la elección más sana en comparación con los individuos de los otros grupos.

Dos experimentos adicionales implicaron a los participantes o bien a hacer dos veces un conjunto de movimientos rituales (aunque no eran etiquetados como tales); o bien a realizar un conjunto de gestos aleatorios; o bien a no hacer nada (grupo de control). Después, elegir entre una barra de chocolate Snickers o una barra saludable Odwalla. De nuevo, el grupo ritual mostró un mayor autocontrol. Parece que esto se vio impulsado por el hecho de que los rituales aumentaron sus sentimientos de autodisciplina (medidos con declaraciones como “me sentí mentalmente fuerte en tomar esta decisión”).

Un cuarto experimento evaluó el efecto de los rituales en otro contexto de autocontrol: la toma de decisiones prosociales. Se pidió a los participantes que imaginaran que habían sido invitados a la fiesta de un amigo que sería muy divertida. A continuación, se les informó que habían recibido un correo electrónico inesperado de una organización benéfica afiliada que pedía su asistencia esa misma tarde en un recaudador de fondos público. Habían de decidir el evento a seguir, pero antes de tomar la decisión, un grupo de los participantes realizó dos veces una serie de movimientos rituales, mientras que los otros grupos se dedicaron a una serie única de gestos aleatorios o tomaron la decisión inmediatamente. El vínculo entre la realización de rituales y una mayor autodisciplina se confirmó de nuevo con el grupo ritual, que mostró una mayor preferencia por la recaudación de fondos de caridad.

Un experimento final de la serie demuestra que los rituales sólo afectan la toma de decisiones cuando hay un conflicto de autocontrol (como elegir entre un recaudador de fondos y una fiesta), no a la hora de elegir entre dos opciones en las que el autocontrol no es un problema (como elegir entre dos fiestas divertidas). 

Hay que tener en cuenta que, a diferencia de los rituales culturales, todos los rituales utilizados en los experimentos no tenían sentido. Incorporados en diversos ámbitos de nuestra vida, los rituales culturales a veces contribuyen a mejorar la autodisciplina, pero también hay otros que nos inducen a abandonar el autocontrol; Estos incluyen rituales que rodean el consumo compartido de comidas de celebración, durante los cuales la excesiva autodisciplina incluso se puede considerar mala educación.

Los resultados de los estudios presentados son prometedores para cualquiera que quiera aumentar su control propio, pero los autores también demuestran cuantos aspectos de los rituales siguen sin explorarse. Una de las preguntas más interesantes que los investigadores pueden plantear se refiere a la diferencia potencial en el aumento de la autodisciplina con rituales creados por individuos para sus propios propósitos, y los que adoptan o incluso impone el entorno . Además, ¿depende la efectividad de un ritual de la cantidad de esfuerzo que se introduce?¿ Los rituales repetidos con frecuencia y sin necesidad de atención también mejoran el autocontrol? Todo esto queda para ser explorado por futuras investigaciones.

Artículo escrito por el Dr. Tomasz Witkowski por BPS Research Digest. Tomasz es psicólogo y escritor de ciencias especializado en la desintegración de la pseudociència en el campo de la psicología, la psicoterapia y el diagnóstico. Ha publicado más de una docena de libros, decenas de publicaciones científicas y más de 100 artículos populares (algunos de ellos en Skeptical Inquirer). En 2016 publicó su último libro Psychology Led Astray: Cargo Cult in Science and Therapy, publicado por BrownWalker Press. Su blog es https://forbiddenpsychology.wordpress.com/.

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Acerca de Anna Pons

Certificat (CPPD), Post Graduat Certificat (PGCert) i Post Graduat Diploma (PGD) en Hipnoteràpia Clínica, London College of Clinical Hypnosis (LCCH) i Universitat de West London (UWL)
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