De la vigilia al sueño: un salto a otro mundo

El estado hipnogógico descrito en el siguiente artículo es un ejemplo de estado hipnótico. Se caracteriza por ofrecernos una alta sugestibilidad. Por esta razón, aquellas frases, ideas, creencias que podamos desear- y que sean realistas, saludables manejables y no exista una condición médica que lo pueda prevenir- se integrarán más rápid y eficazmente en nuestra mente subconsciente si las repasamos en momentos como éste. De esta forma, pasarán a formar parte de la persona que somos en ese momento determinado de nuestra vida.

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estado hipnogógico, entre el sueño y la vigília.

La desconexión cerebral que conduce al sueño es un fenómeno misterioso que puede dar interesantes claves neurológicas.

Es un estado de transición, entre la vigilia y el sueño, entre la realidad y la alucinación onírica. El pensamiento consciente comienza a disolverse en extrañas imaginaciones y recombinaciones ficticias o entresacadas alocadamente de las rutinas diarias. Se le conoce como estado hipnagógico.

Una serie de estudios recientes ha renovado el interés en este periodo crepuscular, con la esperanza de revelar aspectos de la conciencia y del sueño y sus trastornos. Tradicionalmente se ha estudiado como parte de la narcolepsia, donde la incapacidad del cerebro para separar la vigilia del sueño puede provocar pesadillas terroríficas. Pero también forma parte de la transición normal hacia el sueño, que comienza cuando la mente se empieza a rendir a la somnolencia y termina cuando se pierde la conciencia. Es breve y se desliza por experiencias cercanas deformadas, paisajes mentales abstractos y pensamientos inquietantes. Se deriva de lo queValdas Noreika, de la Universidad de Cambridge, llama una “fragmentación natural de la conciencia” y la idea de que puede rastrearse durante los primeros minutos es la base de la investigación hipnagógica, según se informa en The Atlantic.

Un estudio de Noreika, de marzo de 2015 en Frontiers in Psychology, se centró en un individuo que hizo esa misteriosa transición en repetidas ocasiones mientras se registraba su actividad cerebral con EEG. Se le pidió que presionara un botón cuando experimentaba un pensamiento intrusivo o imagen, y que informara a los investigadores. Las descripciones fueron gratamente extrañas: “Introducir un caballo en una especie de estuche de violín”; “imagen de una partitura de música arrugada”; etc. Curiosamente, estas intrusiones hipnagógicas no iban precedidas por explosiones repentinas de actividad cerebral compleja, sino por pulsiones más ordenadas. Noreika sugiere que “cuando entramos en el sueño el cerebro desmonta los modelos y conceptos que utilizamos para interpretar el mundo, lo que lleva a momentos no restringidos por nuestros filtros mentales habituales”. Esto encajaría tanto con pensamientos absurdos de caballos y violines como con experiencias razonables. 

La extrañeza de estas experiencias llevó a los psicólogos Clemens y Jana Speth, de la Universidad de Dundee, a examinar informes de intrusiones hipnagógicas. Tenían la esperanza “de desarrollar una línea temporal que mostrara qué elementos de la conciencia declinan o emergen a medida que se cae en el sueño”. Aplicando análisis lingüístico a los datos de un laboratorio del sueño, comprobaron que el pensamiento reflexivo disminuye rápidamente durante el estado hipnagógico mientras que aumentan las interacciones con el mundo imaginario, lo que indica un cambio en la estructura y no sólo el contenido del pensamiento consciente, según publicaron el pasado abril en la revista Consciousness and Cognition.

Un estudio de 2013 del mismo equipo confirmó que, si bien los sueños a menudo envuelven al individuo, la hipnagogia tiende a experimentarse como si fuéramos observadores, pasivos y en el trance hacia el letargo se fuera perdiendo la distancia con la realidad. Así, los procesos cerebrales implicados en el mantenimiento de la conciencia serían fundamentales para mantener el control sobre la realidad; su desconexión abocaría a esa irrealidad inconsciente.

por José Ramón Zárate. Madrid | txerra@diariomedico.com   |  09/05/2016 

 

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Acerca de Anna Pons

Certificat (CPPD), Post Graduat Certificat (PGCert) i Post Graduat Diploma (PGD) en Hipnoteràpia Clínica, London College of Clinical Hypnosis (LCCH) i Universitat de West London (UWL)
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