La Neurociencia de los sueños lúcidos

La hipnosis no es como dormir ni cómo perder el control, más bien al contrario. Mientras el cuerpo llega a un estado profundo de relajación (que, desde el exterior puede tener mucha semejanza al sueño o a la pérdida de control de los músculos, por su relajación) la mente se mantiene alerta, siendo todo lo que se dice a su alrededor y tiene la habilidad de salir de este estado siempre que se quiera.

La experiencia concreta de la hipnosis se puede describir como un estado entre el sueño y la vigilia. Esta experiencia sucede de forma natural a lo largo de nuestra vida diaria. Ejemplos claros de esta experiencia son los momentos hipnodónticos y hipnogóguicos, aquellos momentos en los que tomamos conciencia justo al despertarnos, o justo antes de dormirnos, respectivamente.

Experiencias provocadas por uno mismo y / o con la ayuda de un terapeuta pueden estimular un estado hipnótico en el que, aunque despiertos, podemos llegar a percibir la experiencia como si se tratara de un estado de sueño. En este estado, la mente nos proporciona imágenes, ideas, pensamientos; elementos que sentimos que no hemos creado, pero que vienen a nosotros, como si estuviéramos en un sueño. La experiencia puede ser muy parecida a aquella de un sueño lúcido.

Lea el artículo siguiente de la revista Scientific American para averiguar más sobre otro tipo de sueños lúcidos, los que se producen durante el sueño real.

La Neurociencia de los sueños lúcidos

Soñando con Blancanieves (Wikimedia Commons)

Soñando con Blancanieves (Wikimedia Commons)

Los sueños lúcidos son quizás la experiencia perceptiva más extraña que uno puede tener. Estás dormido y soñando, pero de repente te das cuenta que todo es sólo un sueño. En este punto, puedes elegir despertarte (que es lo que suelo hacer … no creo que he tenido un sueño lúcido que no fuera una pesadilla) o puedes seguir en el sueño, con una ventaja importante. Tú eres ahora consciente de que el mundo que te rodea está hecho completamente por tu cerebro. Al igual que con el post-despertar de Neo en la película “The Matrix”, puedes doblar las leyes físicas a tu gusto. Puedes volar, detener balas con las manos desnudas, o incluso dar golpes mágicos a los chicos malos para hacer que se encojan de tamaño (sí, tengo sueños extraños).

El primer sueño que recuerdo haber tenido, a la edad de 4 o 5 años, fue un sueño lúcido. Yo estaba esperando a mi madre para terminar sus compras en el quiosco de barrio, cuando el hombre del saco se presentó. Debe haber sido un hombre del saco filosóficamente interesado en dilemas morales, porque me pidió que decidiera el menú para su próxima comida: yo o mi madre. Si no me decido, él nos comería a las dos. Mi madre, sólo a un par de metros de distancia, estaba felizmente ignorante de este intercambio. Me quedé paralizada. Yo no quiero ser comida, pero ofrecerle mi madre al monstruo para cenar era impensable. Nunca había estado en una situación tan horrible en mi corta vida. Entonces se me ocurrió: esto es demasiado horrible para ser real, por lo que se deduce que debo estar soñando. Me desperté con un sobresalto.

Ha habido otros sueños lúcidos desde entonces. A veces tengo dos en un mes, otras veces me paso la mayor parte de un año sin ellos. Resulta que, la capacidad de experimentar sueños lúcidos difiere enormemente de una persona a otra.

Un estudio reciente publicado a principios de este mes en la revista Journal of Neuroscience, se propuso determinar si las personas con alta y baja lucidez son también diferentes en su capacidad metacognitiva, es decir, la capacidad de reflexionar , y de informar, de sus estados mentales.

Los participantes en el estudio completaron cuestionarios que evaluaron la frecuencia de sus sueños lúcidos, la intensidad y el grado de control, así como sus habilidades metacognitivas, incluyendo su autorreflexión y auto-conciencia. Los sujetos experimentales fueron observados, además, a través de técnicas de imagen de sus cerebros, mientras realizaban una tarea de supervisión de pensamiento. Esta consistía en dos periodos de 11 minutos durante los cuales los sujetos tenían que evaluar todos y cada uno de los pensamientos que entraban en su cabeza en una escala de orientación interna / externa. Los pensamientos orientados externamente significaban pensamientos relacionados con el medio externo, como el entorno visual, o el ruido del escáner. Los pensamientos orientados internamente no estaban relacionados con el entorno inmediato, como recordar hechos pasados o la planificación para el día siguiente.

La investigación demostró que el cerebro de las personas con alta y baja lucidez en el sueño eran diferentes. Los sujetos con alta lucidez tenían mayor volumen de materia gris en la corteza frontopolar, en comparación con aquellos con baja lucidez. Esta región del cerebro también mostró una mayor actividad durante la monitorización del pensamiento tanto en sujetos de alta y baja lucidez, con incrementos más fuertes en el grupo de alta lucidez. Los científicos concluyeron que los sueños lúcidos y la metacognición comparten algunos mecanismos subyacentes, en particular en cuanto a la vigilancia o monitorización del propio pensamiento. Esta relación se había sospechado previamente, pero nunca antes se había explorado a nivel neuronal.

Las investigacion futura nos puede decir si es posible controlar la frecuencia y el contenido de nuestros sueños lúcidos para entrenar a controlar nuestros pensamientos mientras estamos despiertos. A mí, por ejemplo, me encantaría tener algunos sueños lúcidos que no impliquen Freddy Krueger de vez en cuando.

Susana Martínez-Conde About del Autor: Susana Martínez-Conde y Stephen L. Macknik son directores de laboratorio en SUNY Downstate Medical Center. Siga enillusionchasers Twitter.
Las opiniones expresadas son las del autor y no son necesariamente las de la revista Scientific American.

Susana Martinez-Conde | Enero 31, de 2015 | A Scientific American. Para leer desde la fuente original- en inglés- por favor hacer clic aquí.

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Acerca de Anna Pons

Certificat (CPPD), Post Graduat Certificat (PGCert) i Post Graduat Diploma (PGD) en Hipnoteràpia Clínica, London College of Clinical Hypnosis (LCCH) i Universitat de West London (UWL)
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