Ansiedad al ruborizarse. Traducción completa al castellano

 

De Jeremy Stockwell, encontrada en Flickr

De Jeremy Stockwell, encontrada en Flickr

Un enfoque paradójico para dejar de ponerse rojo y tener vergüenza.

Publicado el 24 de septiembre de 2013, por Barbara Markway, Ph.D. La timidez es agradable. Para leer la fuente original a Psychology Today- en inglés por favor hacer clic aquí.

A veces las mejores sugerencias van en contra del sentido común. Por ejemplo, alguna vez has oído el consejo dado a los insomniacos que deben tratar de mantenerse despiertos durante el mayor tiempo posible? Paradójicamente, este enfoque les lleva a quedarse dormidos más rápidamente.

Lo mismo puede ser cierto en el caso de la ansiedad social. A veces la mejor cosa que puedes hacer es dejar de luchar. No me refiero a darse por vencido, pero dejar de trabajar tan duro para prevenir las reacciones de ansiedad.

Norman, un ejecutivo de negocios recientemente jubilado de 65 años de edad, vino a verme a causa de un problema de rubor (su cara enrojecía en momentos impensados, causandole gran incomodidad). Me informó que había habido algunos casos de esto antes en su vida, pero se había olvidado de ellos hasta hace poco, cuando el problema volvió con venganza. Describió un incidente que tuvo lugar hace un mes, cuando fue a la tintorería a recoger algo de ropa. No podía recordar lo que lo había detonado, pero se sentía a sí mismo poniéndose caliente en el cuello y la cara. “Estaba ardiendo. Sé que debo haber estado de color rojo brillante,” dijo. Norman estaba acostumbrado a estar en calma y en control. Esta experiencia lo puso nervioso.

Otros episodios de rubor ocurrieron cuando estaba en el banco, de compras, o incluso cuando algunos de los amigos de su esposa vinieron a jugar al bridge. Él comenzó a anticipar cuando podría ponerse rojo, y a evitar cualquier situación en la que pensaba que podría suceder. A pesar de su resolución, el rubor continuó de una manera impredecible.

Sabía por experiencia con algunos de mis otros clientes que los problemas de rubor no son fáciles de superar. A veces las técnicas de relajación ayudan a disminuir la activación fisiológica excesiva, pero a menudo este tipo de técnicas sencillas no son suficientes.

Lo que parece que ayudó a Norman más fue cuando “invitó a los síntomas.” Permítanme describir lo que hicimos.

Norman probablemente pensó que estaba loca al principio, porque le di la instrucción de tratar de ponerse rojo a propósito por períodos de cinco minutos, tres veces al día. Tenía que mantener un registro de las sesiones y tomar nota del éxito que tenía en la producción de la ruborización. Podía hacer esto en casa, para empezar. Más tarde, yo quería que probara de ruborizarse voluntariamente, en público. También le pedí a Norman de mantener un recuento del número de veces que se puso rojo cuando no era a propósito.

¿Qué crees que pasó?

Los episodios de ruborización de Norman disminuyeron dramáticamente. La primera vez que me vino a ver, me informó que se había ruborizado casi a diario. Después de unos meses de “invitar a los síntomas”, Norman se ruborizaba aproximadamente una vez cada dos semanas. Cuando sintió que se ponía rojo en estas ocasiones, no fue devastado por la situación. Por supuesto, nuestras sesiones contribuyeron ayudándole a examinar sus pensamientos y creencias sobre la ruborización -lo que significaba para él ponerse rojo y cuáles eran las consecuencias del rubor.

Al final, Norman aprendió dos cosas importantes. Una de ellas, que tenía un mayor control de lo que pensaba. Y dos, que podía tolerar la incertidumbre de no tener el control total.

Además de invitar a los síntomas, aquí hay algunas otras sugerencias.

Intenta la aceptación.

La aceptación trata de reconocer la situación como es, sin juzgar. Díte a ti mismo / a: “Esto es sólo lo que mi cuerpo hace. Realmente no me gusta, pero está ahí, y la lucha contra eso no me ha llevado a ninguna parte.”

Disminuir su poder.

Está bien, así que ahora ponerse rojo es una parte de tu vida, pero sólo le das un pequeño lugar en tu vida. Pregúntate a ti misma / o, qué haría yo si no tuviera esta condición de ponerme rojo / a? Entonces, considera si puedes hacer todas esas cosas incluso con el rubor. En otras palabras, haz lo que valoras todo y el rubor. No estoy diciendo que esto será fácil; no lo será. Pero es un objetivo digno y satisfactorio.

Desarrollar una explicación de una sola frase.

Recientemente escuché una historia sobre una chica que tiene una condición por la que es calva. Alguien dijo que pensaba que debería utilizar una peluca. La persona que conocía a la chica dijo, ella sólo dice a la gente que tuvo una enfermedad y su pelo nunca volvió a crecer. Como ella no hace gran cosa de ello, la mayoría de los niños aceptan su explicación y tiran adelante.

Quizás ayudaría el tener una breve explicación … algo así como: “Lo sé, a veces me pongo muy rojo / a. Mi cuerpo hace que esto ocurra a veces, al azar”.

Ten compasión por ti mismo/a.

Dáte cuenta de que esta es una situación difícil. Es difícil ruborizarse y luego preguntarse qué piensa la gente. Has intentado tan duro de superarlo. No lo hagas peor a base de golpearte a ti mismo / a. Trátate a ti misma/o como lo harías con un buen amigo que está pasando por la misma situación.

* También, quiero dejar claro que esto puede ser un problema muy incapacitante. En la investigación de este artículo, me encontré con una nueva página web, creada en honor a la pérdida de un hijo que tenía ansiedad social y se ruborizaba, y, presumiblemente, se suicidó debido a la gravedad de su condición.

Enfoque interesante para ayudar a superar la eritrofòbia, una condición que puede hacer nuestras vidas muy incómodas. Con la ayuda de la hipnoterapia podemos aprender técnicas de relajación y ensayarlas para que nuestra mente subconsciente sea capaz de usarlas cuando sea necesario durante nuestra vida diaria. También podemos ser capaces de ensayar mentalmente las sugerencias dadas en este artículo, a partir de estrategias-como por ejemplo, invitar a los síntomas así como la preparación para cualquier reacción que esto pueda causar – a ensayar mentalmente aquellas creencias que serán beneficiosas para nosotros – como aprender a tener compasión por nosotros mismos /as. Podemos entender que estos comportamientos y creencias puedan ser beneficiosos para nosotros desde un punto de vista racional, pero todavía resulta difícil aplicarlos o realmente creerlos. Con la contribución de la hipnoterapia se puede aprender técnicas que ayudarán a integrar aquellos nuevos elementos beneficiosos en nuestra mente subconsciente, y aplicarlos a nuestra vida de cada día.

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Acerca de Anna Pons

Certificat (CPPD), Post Graduat Certificat (PGCert) i Post Graduat Diploma (PGD) en Hipnoteràpia Clínica, London College of Clinical Hypnosis (LCCH) i Universitat de West London (UWL)
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